Era hace una vez en las profundidades del bosque cualquiera, una pulga de perro, una pequeña pulguita medio despistada, que se había perdido por el bosque, él era nuevo y no conocía los rumbos. Paso un rato y se decidió a caminar para ver si el veía algo familiar o conocido que le pudiera ayudar a orientarse, y así encontrar el camino más rápido a casa… y después de caminar y caminar y caminar se encontró con una bola de pelos de un gato y le pregunto, “¿oye bola de pelos, tú sabes cuál es el mejor camino para llegar a este lugar?, es que soy nuevo el en vecindario y no se me todavía los atajos y quisiera ver si tú me podrías ayudar” la bola de pelos lo vio y le dijo, “pues no, no te voy a ayudar, es muy tu problema que te hayas perdido y que seas nuevo, arréglalo tú” la pulga le estuvo insistiendo e insistiendo, pero no encontró solidaridad por parte de la bola de pelos hasta que de repente que llega una rabia de una rata, se detiene y se queda observando a la bola de pelos y se ríe, 2 segundos después se percata de la presencia de la pulga y le dice, “ oye tú, eres nuevo por aquí verdad, nunca te había visto” la pulga contesta, “ si soy nuevo, y pues la verdad me perdí de camino a mi casa y le pedí amablemente a la bola de pelos que me ayudara y no quiso” por lo que la rabia le contesta, “ es que te equivocaste de persona, esta bola de pelos es una amargada y tonta, yo por eso la odio e igual nunca pienso ayudarla, ella nunca ayuda a nadie pero no te preocupes, yo te diré como llegar de nuevo a tu casa”, la pulga se alegró y emprendió camino junto a la rabia hacia su casa, mientras la bola de pelos se quedó sola y con la furia por dentro.
Moraleja:
El enemigo de mi enemigo, es mi amigo.
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