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lunes, 28 de marzo de 2011

Cuento

Era hace una vez en las profundidades del bosque cualquiera, una pulga de perro, una pequeña pulguita medio despistada, que se había perdido por el bosque, él era nuevo y no conocía los rumbos. Paso un rato y se decidió a caminar para ver si el veía algo familiar o conocido que le pudiera ayudar a orientarse, y así encontrar el camino más rápido a casa… y después de caminar y caminar y caminar se encontró con una bola de pelos de un gato y le pregunto, “¿oye bola de pelos, tú sabes cuál es el mejor camino para llegar a este lugar?, es que soy nuevo el en vecindario y no se me todavía los atajos y quisiera ver si tú me podrías ayudar” la bola de pelos lo vio y le dijo, “pues no, no te voy a ayudar, es muy tu problema que te hayas perdido y que seas nuevo, arréglalo tú” la pulga le estuvo insistiendo e insistiendo, pero no encontró solidaridad por parte de la bola de pelos hasta que de repente que llega una rabia de una rata, se detiene y se queda observando a la bola de pelos y se ríe, 2 segundos después se percata de la presencia de la pulga y le dice, “ oye tú, eres nuevo por aquí verdad, nunca te había visto” la pulga contesta, “ si soy nuevo, y pues la verdad me perdí de camino a mi casa y le pedí amablemente a la bola de pelos que me ayudara y no quiso” por lo que la rabia le contesta, “ es que te equivocaste de persona, esta bola de pelos es una amargada y tonta, yo por eso la odio e igual nunca pienso ayudarla, ella nunca ayuda a nadie pero no te preocupes, yo te diré como llegar de nuevo a tu casa”, la pulga se alegró y emprendió camino junto a la rabia hacia su casa, mientras la bola de pelos se quedó sola y con la furia por dentro.

Moraleja:
El enemigo de mi enemigo, es mi amigo.

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